La Física nos ayuda a explicar muchos fenómenos que cotidianamente utilizamos para nuestro beneficio. Es el caso de la resonancia y la sincronización o armonización (entrainment).

La resonancia es la frecuencia a la que un objeto vibra de forma más natural. Podríamos decir que todo posee una frecuencia resonante, tanto si la percibimos a través de nuestros oídos como si no. Desde las órbitas de los planetas hasta el movimiento de los electrones, todo está vibrando. Y así ocurre también con nuestro cuerpo y los órganos que lo componen.  Y de la misma manera que hacemos estallar una copa de cristal cuando, con un sonido o la propia voz, la hacemos vibrar, también podemos activar la vibración natural de nuestros órganos a través de la resonancia para transformarlos e incluso para sanarlos. Cuando un órgano u otra parte del cuerpo se encuentra en su forma natural (sano), crea una frecuencia resonante natural que armoniza con el resto del cuerpo. Sin embargo, cuando algo no va bien, se establece un patrón de sonido diferente en esa parte del cuerpo y, como consecuencia, no vibra en armonía. En estos casos, podemos reintroducir el patrón armónico mediante el uso de un sonido creado externamente y proyectado sobre esa zona. Es decir, gracias al principio de la resonancia, el sonido puede ser utilizado para cambiar las frecuencias inarmónicas del cuerpo y convertirlas en vibraciones sanas y naturales.

Junto a la resonancia, podemos utilizar la armonización para cambiar los diferentes ritmos del cuerpo mediante el sonido. El principio físico de la armonización nos da a entender que las vibraciones rítmicas más poderosas de un objeto son capaces de cambiar las vibraciones rítmicas menos poderosas de otro y hacer que ambas sincronicen sus ritmos con el primero de ellos. A través del sonido, entonces, podemos conseguir cambiar los ritmos de nuestras ondas cerebrales, nuestro ritmo cardíaco y nuestro ritmo respiratorio. Si a esto añadimos que se ha comprobado que los diferentes estados de conciencia responden a distintos ritmos de ondas cerebrales (gamma, beta, alfa, theta y delta) cuantificados en Hercios (Hz), es decir, en ciclos por segundo, podemos utilizar el sonido para cambiar nuestros estados de conciencia a través de la armonización.

Estos principios de resonancia y armonización son conceptos fundamentales que sustentan el empleo del sonido con fines transformadores. Son muchos los sonidos que podemos utilizar para armonizarnos, para centrarnos, para focalizarnos, para liberarnos… Sírvete del sonido de esta herramienta cada vez que consideres que puede ayudarte.

Gong

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Gongs

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