Sin darnos cuenta, los quehaceres cotidianos conllevan la adherencia emocional, la acumulación energética, la instalación de tensiones y la saturación mental. Y todo ello genera desalineamiento entre lo que hacemos, lo que pensamos y creemos, y lo que somos. Vivir desalineados nos hace perder de vista nuestro propósito vital, nuestra misión, el sentido de nuestra vida, y se puede debilitar nuestra vocación.

En esta Sala tienes a tu disposición herramientas que pueden ayudarte a reconectar y a alinearte de nuevo. Sin duda, a lo largo de la jornada no se suele tener mucho tiempo para este tipo de prácticas. Por eso conviene que, en algún momento reservado del día, realices prácticas de bienestar más largas y más intensas para que el alineamiento sea más efectivo y la reconexión más plena.